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ÍNDICE


Nota de los editores  

 

EL DERECHO A LA PEREZA        
Prefacio del autor    
I. Un dogma desastroso      
II. Bendiciones del trabajo    
III. Las consecuencias de la sobreproducción    
IV. A nuevo aire, nueva canción    
Apéndice    


LA JORNADA LABORAL DE OCHO HORAS

 

Nota de los editores

 

La Fundación Federico Engels, continuando con su labor de difusión de las ideas del marxismo, añade un nuevo autor a su catálogo: Paul Lafargue, socialista francés nacido en 1842 en Cuba y uno de los introductores del marxismo en España.

Secretario para España de la Primera Internacional entre 1866 y 1868, en 1871 toma parte en la Comuna de París y, tras la derrota, se exilia en Madrid, donde entra en contacto con el comité de redacción del periódico La Emancipación, del que formaban parte Pablo Iglesias y otros futuros fundadores del PSOE y la UGT. Desde Madrid participa muy activamente en el debate en el seno de la Internacional entre los partidarios de Marx y los de Bakunin, posicionándose con los primeros, que defienden la necesidad de la lucha política y del partido obrero.

En 1872 es delegado al congreso de la Primera Internacional de La Haya, donde se produce la ruptura entre marxistas y anarquistas. A finales de esa década retoma el contacto con el movimiento socialista francés y en 1880 participa en la elaboración de los documentos del congreso de Le Havre del Partido Obrero francés, del que desde 1882 será su teórico más respetado. Lafargue será también el primer diputado socialista francés. En el período a caballo entre los siglos XIX y XX, combatió las posturas reformistas de Jean Jaurès y sus partidarios, defendiendo firmemente las ideas del marxismo revolucionario.

Lafargue y su mujer Laura, hija de Marx, pusieron fin voluntariamente a sus vidas a los 70 años de edad con una inyección de ácido cianhídrico: “Sano de cuerpo y de espíritu, me doy la muerte antes de que la implacable vejez, que me ha quitado uno tras otro los placeres y los goces de la existencia, y me ha despojado de mis fuerzas físicas e intelectuales, paralice mi energía y acabe con mi voluntad”.

*     *     *

Y si de editar a Lafargue se trataba, era casi obligado empezar por El derecho a la pereza, con gran diferencia su obra más conocida, cuya versión definitiva ultimó en 1883, durante los seis meses que estuvo encarcelado en la prisión de Sainte-Pélagie.

Aunque pueda resultar chocante la edición de esta obra en estos momentos, cuando la crisis del capitalismo está provocando un desempleo de masas, creemos que, por el contrario, es precisamente ahora cuando es necesario reafirmar los valores alternativos a la ideología burguesa, para no ser absorbidos por el posibilismo. En este sentido, El derecho a la pereza enarbola la máxima del “Trabajar para vivir” frente al “Vivir para trabajar” y constituye una crítica demoledora a los valores ideológicos de la burguesía. Ofrecemos esta obra juntamente con La jornada laboral de ocho horas, un artículo suyo de 1882 publicado por partes en tres números del periódico socialista L’Égalité, fundado por el propio Lafargue y por Jules Guesde.

En otro libro de nuestra colección “Clásicos del Marxismo” editamos dos textos de Lafargue sobre la religión, quizá el tema en el que más destacó: ¿Por qué cree en Dios la burguesía? y La caridad cristiana.

 

FUNDACIÓN FEDERICO ENGELS, mayo de 2013

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